Es curioso lo mucho que a las personas mayores nos gustan las etiquetas. Y el auge de las profesiones en inglés que utilizan palabras compuestas:
Business Developer,
Sales Manager,
Content Curator. Lo mismo pasa con los ámbitos, como por ejemplo, el
Design Thinking, tan de moda en estos momentos. ¿Será por la sensación de control que genera ponerle etiquetas a todo?
Tim Brown, CEO de IDEO, formuló en su día una definición de
Design Thinking, ese proceso que pone a la persona en el centro y considera la innovación el resultado de una actitud vital. Decía así:
"El Design Thinking es una disciplina que utiliza la sensibilidad de un diseñador y sus métodos para aunar necesidades de las personas con soluciones tecnológicas, susceptibles de convertirse en estrategias de negocio viable y nuevas oportunidades de mercado".
Pero
Brown se dio cuenta que a veces, el mundo cambia más rápido que la percepción que tenemos de él. Y lanzó dos preguntas muy interesantes:
2. Y en caso de que exista... ¿Es útil tener una?
Cuando analizas los procesos que utiliza el
Design Thinking: descubrir, interpretar, idear, experimentar, evolucionar, te das cuenta que cualquier persona que decide vivir creativamente en realidad ya aplica esos parámetros... sin ser un Designer: Como
Steve Jobs. O
La Conseguidora.